martes, 22 de noviembre de 2011

ANDRÉS MANUEL Y EL MOVIMIENTO PROGRESISTA          

ERNESTO ORTIZ DIEGO

Esta singular propuesta de López Obrador deviene más que anecdótica porque, en buena medida, la viabilidad de su candidatura presidencial dependerá de su capacidad para reinventarse o por lo menos derribar los mitos, desmentir las leyendas negras, que arrastra desde la elección pasada.
En esa dirección parecen apuntar los cambios perceptibles desde hace semanas en el discurso de López Obrador, incluso en la agenda y en los territorios que pisa, algunos que parecían vedados.
Cambio de discurso. Hace semanas que el incendiario Señor López, el que mandaba al diablo a las instituciones, mudó de tono y adjetivos. El líder de los ocupa-Reforma ha adoptado un narrativa romántica que promueve la idea de una República amorosa: “Estoy pensando —amplió su idea en entrevista con Aristegui— en que debemos fortalecer los valores, el amor a las familias, al prójimo, a la patria, que eso es fundamental, un código moral; es llegar a la conclusión de que sólo siendo buenos podemos ser felices. Esto es.” Además, como lo ha dicho en distintos momentos, todos ellos recientes, se abstiene de ciertas palabras, se autocensura: “Ya me dijeron mis amigos, gente cercana, que no les gusta que diga ‘la mafia del poder’, por eso ahora voy a hablar de la ‘élite del poder’ o del ‘monopolio del poder’…”
Relación con los poderes fácticos. Dos hechos se pueden consignar como prueba de este giro. A principios del mes pasado, López Obrador celebró una reunión con empresarios en la mismísima sede de los grandes capitales y los big business, la industriosa y hoy violenta ciudad de Monterrey, donde se encontró, a puerta cerrada, con 40 hombres de negocios y sus esposas; asimismo, realizó una reunión mucho más amplia
—alrededor de mil asistentes— con empresarios y representantes de la sociedad neoleonesa, a quienes expuso su proyecto político. Cerró su gira por la Sultana del Norte con un encuentro, “a puerta cerrada” con más de 200 empresarios (y sus respectivas cónyuges) en el Club Hípico La Silla —propiedad de Alfonso Romo Garza, facilitador de estas reuniones.
El miércoles pasado, por la noche, luego de cinco años de guerra fría, de “cerco informativo”, de “compló mediático”, López Obrador volvió a los estudios de Televisa, al noticiero de Joaquín López-Dóriga, para fumar la pipa de la paz: “López Obrador manifestó que desea inaugurar una nueva etapa con los directivos y personal de Televisa, en la que ‘podamos darnos el beneficio de la duda, porque el país lo requiere, tiene que haber libertad plena para que el país salga adelante”
Gira internacional. No sólo fue el giro discursivo sino la breve gira por Estados Unidos y España para intentar demoler otro de los sambenitos con los que carga: su provincianismo, su renuencia o desconfianza a participar de la globalidad, a extender horizontes y miras. Hace meses AMLO inició su programa de viajero frecuente: en junio de este año viajó a Los Ángeles y poco antes a Sudamérica; el mes pasado visitó dos ciudades norteamericanas: Chicago, para encontrarse con la comunidad mexicana y organizar el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), y Washington, para dictar una conferencia magistral invitado por el Centro Internacional Woodrow Wilson y el “liberal” Foro Diálogo Interamericano. De ahí partió a Madrid, donde el 13 de octubre dictó una conferencia en la Fundación Ortega y Gasset.
Giros y giras… No podía ser de otra manera en un aspirante a disputar la Presidencia de la República, en un político que ha dado muestras de capacidad de sobrevivencia y que, a cinco años de su gran derrota, tiene enfrente una oportunidad y un reto mayúsculo: construir una candidatura viable, verosímil, comprable más allá de los incondicionales de siempre, allende los márgenes cada vez más estrechos del voto duro peje-perredista... Una candidatura que cale en el ánimo de esos segmentos en franca expansión de “clasemedieros” venidos a menos, de escépticos al discurso oficial de que la pobreza en México sólo existe en la narrativa de la izquierda, que tres salarios mínimos es la antesala al paraíso de la clase media (coche, casa, colegiatura y sky)…
No podía ser, quizás, de otra manera en quien sabe de Gobiernos legítimos, de Gabinetes imaginarios, de Repúblicas paralelas, de profecías que se cumplen a sí mismas, de errores fatales… Seis años después, en condiciones adversas, con altos “negativos” a cuestas y muy atrás en los sondeos, López Obrador vuelve por sus fueros. Aunque la meta es la misma, hoy la pregunta en torno a López Obrador es muy otra: ¿puede, tiene con qué remontar la enorme distancia que hoy lo separa del puntero? ¿Puede vencer a Peña Nieto?

politólogo y sociólogo (UIA)

jueves, 3 de noviembre de 2011

Breve análisis de las relaciones internacionales y América Latina                      

Samuel F. Velarde

En un mundo global la interdependencia entre los Estados, se vislumbra como una constante que lleva implícito una serie de mecanismos e instrumentos de cooperación, mediación, intercambio y dialogo entre otros, para fortalecer las interrelaciones de aquellos. La globalización del mundo ha llevado a que los Estados- nación tengan las posibilidades de un mejor acercamiento, gracias al intercambio comercial vía acciones de bilateralismo o multilateralismo, donde los tratados de libre comercio y las comunidades económicas se cristalizan acorde a las condiciones geopolíticas de las naciones.
Por otro lado, la tecnología factor primordial para dinamizar economías, ha permitido impulsar acuerdos y acercamientos entre los países que la poseen y quienes a través de otros productos necesitan llegar a ella. Es decir, el intercambio comercial gesta dicha posibilidad. En esta globalidad donde aparentemente existen las formas para que cada quien pueda acceder a ventajas, también concurren riesgos y complejidades que pueden obstaculizar las necesidades de sobrevivencia de los Estados. Así, los riesgos se asumen como aquellas eventualidades que en ocasiones escapan a los instrumentos de control implementados en esa interrelación global.
Si las fronteras comerciales se han abierto eventualmente y con relativa facilidad, también han sido traspasadas por acontecimientos que pueden vulnerar estas fronteras y a sus poblaciones. Me refiero a las enfermedades que en más de una ocasión, han desestabilizado el intercambio comercial y el flujo de personas, fue el caso de la gripe H1N1 en el 2009, que puso de manifiesto la necesidad de la cooperación internacional en este tenor, dejando claro que el mundo es compartible en oportunidades y riesgos. Por no hablar del peligro del terrorismo, el narcotráfico, trata de personas y el tráfico de armas, problemáticas muy presentes en este esquema global.
En esta breve perspectiva acerca de la globalización, es importante ubicar a América Latina en su dimensión geopolítica y económica. Geopolítica al estar compuesta por Estados demasiado heterogéneos en su composición sistémica o estructural, donde las diferencias institucionales se perciben claramente. Pero asimismo en su diversidad económica, que va desde un Brasil aeroespacial hasta un El Salvador con carencias estructurales o un México sumido en el terror del narcotráfico, o una Colombia que busca integrarse en la región Asia-Pacífico. Sin embargo, existen coincidencias económicas, culturales e históricas que pueden ser grandes ventajas de unión en una posible integración latinoamericana.
Así, bajo esta óptica internacionalista es preciso formar cuadros de especialistas con una profunda visión integral de la complejidad global, con el perfil necesario para analizar, observar, diseñar y tomar decisiones asertivas, para implementar estrategias y formatos de negociación internacional entre países, organismos y regiones. Igualmente impulsar los estudios sobre Asia-Pacífico, considerando que esta es una región de grandes potencialidades y oportunidades, enfatizando a Corea del Sur, como un modelo económico paradigmático. Pero de igual manera a China, Japón, Tailandia, Singapur y Vietnam. Países que reflejan cada cual, un importante modelo de esfuerzo económico y tecnológico.
Así, América Latina tiene un gran reto dentro de la teoría y práctica de las Relaciones Internacionales, empujar diálogos de integración y cooperación, pero también abordar nuestra región desde una perspectiva académica integral, donde surjan especialistas en nuestra realidad. Que puedan intercambiar información, experiencias, y así motivar a los gobiernos a realizar políticas internacionales con mayor asertividad, incluso formar un Centro Latinoamericano de Estudios Internacionales y Regionales, donde estudiantes latinoamericanos tuvieran la posibilidad de intercambiar experiencias y formarse bajo un óptica más regional. Por desgracia, muchos nichos académicos están trabajando sin esta perspectiva, solamente bajo el capricho de sus directivos.

sábado, 22 de octubre de 2011

FIN DEL ARTE
                                                                                                                        
Hernán Nicolás Rosso

“Ya no podemos venerar y adorar las obras de arte como tocadas por la divinidad: […] El pensamiento y la reflexión han sobrepujado al arte bello.”
Para Hegel [1770-1831], según reza en sus Lecciones sobre estética, en la historia del espíritu debe llegar necesariamente el fin del arte, para poder ser reemplazado primero por la religión y luego por la filosofía. El arte tenía (junto a sus relevos) el fin de contener la verdad, cuyo conocimiento se alcanzaba en forma “inmediata y precisamente por ello sensible, un conocimiento en la forma y la figura de lo sensible y objetivo mismo, en el cual el absoluto llega a la intuición y la sensación”; la religión dará un paso más a través de la conciencia representativa de ese absoluto y finalmente la filosofía pensará libremente en él. De este modo, el conocimiento meramente inmediato (como es el conocimiento sensible) en esta etapa del desarrollo del espíritu es un conocimiento deficiente y obsoleto, y por eso, hoy “el arte nos invita a la contemplación reflexiva, pero no con el fin de producir nuevamente arte, sino para conocer científicamente lo que es el arte”, es decir, conocer reflexivamente la idea de lo divino (el espíritu absoluto).
Arthur Danto [1924-…], desestimando toda la metafísica hegeliana, sin embargo retoma esta idea para presentar la tesis según la cual ya ha llegado el fin del arte. Para ello distingue una época prehistórica del arte (antes del 1400), donde los íconos eran adorados pero no apreciados artísticamente; la era del arte, donde se llega a una consciencia del arte en tanto tal, y el principio de la estética; y la época post-histórica, donde la consciencia del arte se desplazó al plano meramente filosófico. El sujeto de la historia, para decirlo de modo rimbombante, parece devenir del sacerdote al artista, y de éste al filósofo. Como vemos, la distinción no es en relación a la producción artística (no es que antes o después de la era del arte, no se produjo arte) sino en quién es autoridad en (garante y responsable de definir) arte. Como en Hegel, la conciencia corre en contra de las determinaciones históricas. La historia ha determinado la aparición del arte en el siglo XV, le exigió desarrollarse hasta fines el siglo XX, y obligó a la conciencia (filosófica) a hacerse cargo del asunto, dándose muerte a sí misma. Ya no exista una gran narrativa en la cual cobijarse a la hora de hacer arte, y a la cual remitirse a la hora de legitimarlo. “No hay ningún criterio a priori acerca de cómo el arte debe verse”. Es clave la palabra verse en este contexto, puesto que esto es lo que más tarde nos llevará al problema de lo indiscernible.
El paso de la prehistoria a la historia del arte se da en lo que podemos llamar la autonomía del arte, lo que Hegel y Kant entendieron (cada uno a su modo) como la libertad, el desinterés y la finalidad autoreferencial del arte (en el caso de Kant, la finalidad formal de lo bello en general). El artista empieza a tener como tema de reflexión no un contenido extrínseco al arte, sino el mismo arte, auto-definiéndose y auto-criticándose. La conciliación entre medios y fines propuesta por la dialéctica de Hegel parece sintetizarse en esta frase de Danto: “los medios de representación se vuelven el objeto de la representación”. Así, la mimesis va siendo por tanto abandonada como paradigma del arte, “como si enfatizar la representación mimética se hubiera vuelto menos importante que otro tipo de reflexión sobre los sentidos y los métodos de representación”.
El (aparente) problema de esta etapa es que, al instituirse una historia del arte (una narración oficial), toda obra que se demostrase como no respondiendo a esta historia, se la consideraba no-artística. Nace de este modo los límites (determinados y legitimados por la historia) entre lo que es arte y lo que no lo es. Esta voluntad de límites se vuelve divergente en la era de los manifiestos (principios del siglo XX), donde nacen una multitud de narraciones pretendidas como continuadora de la oficial, excluyentes unas de otras. Aquí nace (se hace consciente) la disputa filosófica-artística por quién tiene (quién es) la verdad en arte. De este modo, al volverse un problema la verdad del arte, entra en la escena de la historia del arte la filosofía. Llegado a este punto, la reflexión de la historia del arte fue en último término la muerte de la historia del arte, “el fin del arte consiste en el acceso a la conciencia de la verdadera naturaleza del arte”. El punto de quiebre parece ser la Brillo Box de Warhol, quien proponía que son materialmente indiscernibles el arte y la realidad, no hay nada en el objeto mismo que pueda diferenciarlos. (http://www.fotos.org/galeria/data/518/3Andy-Warhol-Brillo-Box.jpg)
De esta manera, “ya no se podría enseñar el significado del arte a través de ejemplos”. La reflexión artística, en términos análogos a los hegelianos, pasa a prescindir del objeto en tanto apariencia inmediata, “sería necesario realizar un giro desde la experiencia sensible hacia el pensamiento”. Volviendo casi textualmente a la cita de Hegel con que abrimos el debate: “la estructura del mundo del arte consiste exactamente, no en “crear arte” otra vez, sino en crear arte explícitamente para el propósito de saber filosóficamente lo que es el arte”.
Así, la verdad que aparentemente no era posible ver en la era de los manifiestos es que no hay arte verdadero (y por tanto, tampoco falso) sino que todo arte es indiferentemente arte. Y de esta verdad parece seguirse que al artista le es indiferente qué es el arte, y es tarea del filósofo definir la esencia del arte de tal modo que todo lo producido por los artistas quede conciliado y nada pueda excluirse. Al parecer, todos juntos podemos vivir sin molestarnos unos a otros.
Terminaremos entonces con un análisis de la siguiente cita: “Período de información desordenada, una condición perfecta de entropía estética, equiparable a un período de una casi perfecta libertad. Hoy ya no existe más ese linde de la historia. Todo está permitido.”
Aquí queda denotado que la nacionalidad traicionó al pensamiento del autor. Lo que vemos aquí es la ya anciana idea liberal de libertad, según la cual la de uno terminaba en la del otro. Así, sin que nadie pueda delimitar libremente la libertad de otros, todo parece de pronto permitido (la tragedia dostoievskiana tras la muerte de Dios). Esta definición negativa tuvo dos grandes defectos, tanto en el plano político, como el artístico.
En primer lugar, es completamente despotenciadora. Al abstraer en el análisis sólo (haciendo una analogía con Hegel, al hacer un análisis unilateral) de aquello que delimita externamente a la libertad, se pierde de vista lo que produce libertad (sus leyes internas). Formalmente todo está a nuestro alcance, pero en su contenido, en el ejercicio efectivo de la libertad, nos vemos perdidos sin saber a dónde disparar. El desorden de información multiplica las posibilidades del sujeto que se quiere informar (Internet es un océano de información) pero al mismo tiempo lo satura. El sujeto es interpelado de tal modo por las posibilidades que pierde el momento reflexivo ante esas posibilidades, y siempre piensa con la información encima sin poder tomar nunca distancia. Es lo que se entiende típicamente como el fenómeno de decadencia (término descriptivo, no necesariamente valorativo). Para colmo, al estar la reflexión (tarea de la filosofía) distanciada de la producción (tarea del artista); el fenómeno despotenciador de la decadencia se agrava pues crea un desinterés por parte del artista para con lo artístico de su obra.
En segundo lugar, esta formal libertad absoluta impide la discusión respecto a qué puede el arte. De este modo, al desaparecer el problema de la producción del territorio racional (es decir, de la reflexión), se desplaza al terreno de la pugna de poderes, donde suele salir triunfador los intereses económicos, quienes, obviamente, usan criterios económicos para producir arte. De este modo, que la filosofía deba definir a toda la producción como artística, quiere decir que los criterios de hecho del arte tiendan a subsumirse bajo los intereses de mercado (o a los intereses de Estado, aunque sea menos frecuente). Este problema Danto lo expresa (como virtud del arte post-histórico) en lo siguiente: “El arte puede ser lo que quieran los artistas y los patrocinadores”.
Así queda planteado pues las dos aporías que se le presentan, creo yo, a la filosofía del arte, ante el estado netamente liberal en el que ha dejado al arte el fin de su historia; y digo aporías, porque no parecen ser solución la vuelta (reaccionaria) a una narración oficial legitimadora y canónica.







miércoles, 19 de octubre de 2011

Juárez competitiva. De las palabras a los hechos                     


Samuel F. Velarde

Las actividades culturales para promover “Juárez Competitiva”, tienen como objetivo estimular la inversión en Ciudad Juárez y de alguna manera, borrar la negativa imagen de esta ciudad en el mundo, porque la mala imagen de Ciudad Juárez, evidentemente es mundial. El año pasado estando en Corea del Sur, tuve la amarga experiencia de que me preguntaron sobre la violencia juarense. Situación difícil de contestar.

Es loable el esfuerzo que se ha hecho al respecto, tanto por los espectáculos culturales, como por las conferencias dictadas, que van desde las muy buenas, hasta las mediocres y sin sustancia. La de Gorbachev, no fue más que lo mismo que dice donde es invitado: La decadencia de la URSS, las largas flas para conseguir alimentos en los últimos años de esta república socialista, la falta de libertades, la corrupción y la carrera armamentista. Sin embargo, el ver en carne y hueso a este personaje histórico, fue el real espectáculo que motivó a muchos para asistir a su charla. Por cierto, cuando habló de la corrupción los juarenses aplaudieron, como rechazando a los políticos que ahí se encontraban y me imagino la alusión les pegó fuerte.

Pero lo más importante del asunto, es cómo lograr convertir a Juárez en competitiva y que esa competitividad, produzca un real impacto en la calidad de vida de sus habitantes, sobre todo de los trabajadores que aportan demasiado a la competitividad. Asumiendo que la competitividad tiene que ver con la calidad de los productos fabricados, pero asimismo con el capital humano existente (que en Juárez la verdad abunda) desde el trabajador eficiente hasta el técnico, ingeniero o administrador, incluso las profesiones adyacentes que coadyuvan en mejorar ese capital humano.

A pesar de que la producción y la importación de productos hechos en Juárez es alta, parecería ser que la ciudadanía está muy alejada de esa participación de resultados, pues la inseguridad permea todavía, los polígonos de pobreza siguen aumentando (donde por lo general viven varios trabajadores productivos). Entonces la tarea es ardua, más allá de buenas intenciones y eventos de nivel internacional, hay que trabajar por la calidad de vida, de otra manera ni Gorbachev, Castañeda o el hijo de Carlos Salinas y demás, podrán abrir una mejor esperanza para los juarenses y su calidad de vida. Es decir, como dicen los teóricos organizacionales, ver fortalezas, pero también debilidades y atenderlas.





domingo, 16 de octubre de 2011

Los Indignados
Samuel F. Velarde                                                                
Las reacciones mundiales ante la crisis económica internacional, resulta un fenómeno interesante, a partir de que ciudadanos sin relación directa, han asumido una posición de protesta contra la crisis que afecta al empleo, la estabilidad económica y a los ciudadanos comunes del mundo. De hecho, es una muestra también de que la tradición teórica del marxismo (por más metida en el sotano que esté) es vigente, es cuestión de desempolvarla y ahí está, ofreciendo el análisis de la crisis del capitalismo mundial, como el sistema que no ha podido resolver los problemas básicos de la humanidad.
Ahora si que parafraseando a Marx, "Indignados del mundo unios", que puede ser una llamada de atención para las elites internacionales, que han desestimado a las grandes masas de desempleados, hambrientos y olvidados del planeta. Y es que el desarrollo se ha sustentado en diezmar no solamente a los recursos naturales, sino asimismo ha provocado que millones de personas se vean afectadas por esta acción, dinamizando migraciones, hambrunas, un numeroso lumpen proletariado como ejercito de reserva del crimen internacional.
El capitalismo mundial no se si deba re-organizarse y volverse comprensivo de su entorno (podrá?), sin embargo los indignados, son el principio de un gran movimiento social global, unidos bajo el descontento de un sistema mundial poco favorable para la esperanza y el desarrollo humanos.  


miércoles, 21 de septiembre de 2011

Mijail Bajtin (1895-1975)              
Ernesto Ortiz Diego                                                                                           
Fue un crítico literario marxista, nació el 17 de noviembre de 1895 en Rusia, 22 años antes de la revolución rusa que encabezó Lenin en 1917, era descendiente de una familia aristocrática, en 1913 ingresó a la Universidad de Odesa, seguidamente continuó sus estudios en la Universidad de San Petersburgo, donde estudió filosofía y letras.
Al terminar sus estudios en 1918, Bajtin fue profesor en la ciudad de Nevel, donde se relacionó con otros estudiosos del pensamiento contemporáneo, entre ellos, Valentin Voloshinov, todos ellos con diferentes intereses pero unidos por la discusión de temas religiosos, políticos y literarios; así fue como fundaron el “Circulo Bajtin”, en torno a la figura de Bajtin, quien se consideraba así mismo como un estudioso de la filosofía alemana que como un estudioso de la literatura.
En 1920 se trasladó a Vítebsk; en 1921 contrajo matrimonio con Elena Aleksándrovna Okolovic. Fue amigo del pintor Marc Chagall y es cuando Medvédev se incorpora al “Círculo Bajtin”. En 1928 regresó a San Petersburgo para trabajar en el Instituto Histórico, además de asesor de la Casa Editorial del Estado, donde conoció a las principales figuras del Formalismo ruso; en esa época publica tres obras: Freudismo (1927), El método formal en los estudios literarios (1928) y Marxismo y filosofía del lenguaje (1929).
En 1929 publicó una de sus mejores obras “Problemas de la poética de Dostoievski”, donde introdujo por primera vez el concepto de dialogismo. Por la publicación de este importante libro revolucionario, fue acusado de ser participante del movimiento clandestino de la Iglesia Ortodoxa, el dictador Stalin lo condenó a seis años de “exilio interno” en Kazajistán donde escribió muchos ensayos incluyendo “El discurso en la novela”.
En 1941, Bajtin vivió en Moscú donde leyó sus tesis sobre Francois Rabelais en el Instituto Gorki de Literatura Universal de Moscú para obtener el título de postgrado, una tesis que no pudo ser defendida hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.
Los análisis sobre Dostoyevski y Rabalais, le dieron un enorme prestigio a Bajtin, siendo los literatos búlgaros Julia Kristeva (1941) y Tzevetan Todorov (1939) los principales divulgadores de su monumental obra literaria.
El desarrollo del pensamiento de Bajtin era una triada: una teoría del sujeto (contra el psicoanálisis freudiano), una teoría del lenguaje (contra la lingüística estructural) y una teoría literaria (contra el Formalismo).
La teoría del sujeto de Bajtin reconstruye la idea tradicional del hombre como un sujeto único al afirmar que la consciencia se fragmenta en varias voces que dialogan entre sí, y que la consciencia está determinada por una ideología concreta. En relación a la teoría del lenguaje sobre el método formal que, al igual que León Trotski en Literatura y revolución (1924) denunciaba la insuficiencia del Formalismo. En cuando a la lingüística estructural, Bajtin cuestiona que las lenguas no son únicamente signos, sino entidades culturales e históricas, cuyos códigos no son fijos. Además cada mensaje pone de manifiesto un estilo determinado, ciertas marcas textuales, ecos de otros enunciados y palabras ajenas (intertextualidad). Cada texto evoca una historia de otros (relaciones entre presente y pasado-cronotopo). La metodología de Bajtin pretende escuchar el diálogo que entablan las distintas voces.
El “cronotopo” es un concepto clave que utiliza el filósofo ruso, son indicadores espacio-temporales que sirven para representar la imagen del ser humano en la literatura. Son también las distintas modalidades de novela, un ejemplo sería el comienzo del “Quijote” de Cervantes: “En un lugar de la Mancha…” Otro ejemplo sería Pedro Páramo de Juan Rulfo: “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”.
Bajtin siempre privilegió el estudio de la novela porque consideraba que es el género que mejor permite el análisis del discurso social. Su oposición fundamental que plantea es la de novela monológica (reduce el potencial de voces a una sola voz autoritaria) frente a la novela dialógica (que se sirve de ciertas técnicas para incorporar una pluralidad de voces en el texto).
Uno de los libros más importantes que sirvió para conmemorar el centenario del natalicio del literato ruso (1875-1975), “Bajtin y sus apócrifos”, coordinado por Iris M. Zavala. Fue el primer texto publicado en lengua occidental sobre el importante problema de los libros en discusión al literato ruso (el libro sobre Freud, el libro sobre el Marxismo y el lenguaje y el libro sobre el Formalismo), publicados en 1920. Bajtin falleció en Moscú el 7 de marzo de 1975.

lunes, 19 de septiembre de 2011

FRONTERA Y REGIONES DE MEXICO

Por: José Iván Flores Monarrez.

México puede definirse de manera breve y rígida como una zona geográfica habitada por 110 millones de personas que sólo tienen en común el idioma, una bandera y un himno demasiado guerrero. Pero no existe razón alguna para conformarnos con una definición tan acotada como ésta, porque otra definición puede ser tan vasta como la misma extensión territorial de este país.
Pero, ¿cómo definir México cuando éste no parece ser una unidad coherente, sino un país donde paradójicamente conviven diferentes Méxicos? Regiones que siendo hermanas poco se reconocen entre sí, a pesar de compartir creencias religiosas (el catolicismo por ejemplo) y una marcada preferencia por el futbol, entre otras similitudes. Todo ello hace muy difícil plantear y por ende, alcanzar objetivos comunes que permitan el buen funcionamiento de los sistemas que rigen la convivencia social de esta nación.
Analicémoslo de la siguiente forma. Los mexicanos se identifican en el mapa según tres regiones: norte, centro y sur. En el caso particular de la frontera es considerada una especie de espacio en la que habitan personas culturizadas por los angloamericanos, pero también, es sinónimo de anarquía para los que viven en el centro (producto de la imagen negativa proporcionada por los medios masivos de comunicación en relación a la violencia), el centro es cosmopolita, repleto de cultura colonial y moderna, con una gran tradición intelectual, en el sur las cosas son diferentes todavía con prejuicios y grandes desigualdades, la frontera tiene un concepto completamente distinto, donde no existe la dicha y la desventura de vivir al lado del país más poderoso del mundo, sino cerca del subdesarrollo centroamericano.
Pero volviendo a la frontera norte, es la primera trinchera contra la invasión cultural de los Estados Unidos, es el lugar a donde llegan un buen número de mexicanos a probar suerte y que también de alguna forma, contribuyen al enriquecimiento de la cultura fronteriza.
En la frontera, como en otras regiones, la jerga de sus habitantes es única, pero ésta cuenta con la particularidad de tener vocablos derivados del inglés y el español. Esto es un claro ejemplo de la influencia cultural que se ha dado desde hace muchos años. Pero no nos atañe estudiar lo que ya conocemos. El punto es, que la frontera es la puerta de entrada donde a pesar de la crisis de seguridad que se padece, se siente el orgullo de ser mexicanos, de ser una comunidad emprendedora y talentosa, donde miles (la mayoría) sobreviven por su honestidad. Pero la frontera necesita más recursos para evitar su crisis estructural.
Al igual que los baluartes de los castillos de la edad Media, la frontera norte mexicana debe ser protegida para evitar la caída del país. Parece algo extremista pensar en una debacle nacional de grandes magnitudes, pero no sería la primera vez que sucediera. Recordemos que por el abandono del norte, a mediados del siglo XIX, se perdió la mitad del territorio nacional a manos de los estadounidenses, quienes reclamaron esas tierras como suyas en nombre del Señor.
Hoy, Ciudad Juárez y el resto de la frontera, son generadores de recursos humanos eficientes, de entrada de divisas, atractivos centros estratégicos para la inversión extranjera y por todo lo anterior merecen el cobijo de la federación, sobre todo en situaciones de crisis. Así, para conservar la trinchera cultural, es importante la inversión en cultura, en infraestructura que integre a la sociedad y motive la inversión para generar empleos y crear seguridad. Basta observar el cambio en la economía y la vida social de El Paso, Texas, producidos en ese lado a causa de la trágica historia contemporánea de Juárez.
Sólo unificando las regiones de México y creando un intercambio comercial integrador, lograremos el pleno despegue de la nación para gozar de satisfacciones que duren más que el gusto de saberse campeón mundial del futbol juvenil. No basta proponer grandes pactos nacionales en un montón de papeles, ni marchas a lo largo del país para alcanzar nuestras metas; debemos entre otras cosas dejar de llamarnos de manera despectiva “chilangos”, “chihuahutas”, “jarochos”, seguir descalificándonos, mejor comprender que todos somos mexicanos y que añoramos un país más democrático, para las nuevas generaciones.