sábado, 22 de octubre de 2011

FIN DEL ARTE
                                                                                                                        
Hernán Nicolás Rosso

“Ya no podemos venerar y adorar las obras de arte como tocadas por la divinidad: […] El pensamiento y la reflexión han sobrepujado al arte bello.”
Para Hegel [1770-1831], según reza en sus Lecciones sobre estética, en la historia del espíritu debe llegar necesariamente el fin del arte, para poder ser reemplazado primero por la religión y luego por la filosofía. El arte tenía (junto a sus relevos) el fin de contener la verdad, cuyo conocimiento se alcanzaba en forma “inmediata y precisamente por ello sensible, un conocimiento en la forma y la figura de lo sensible y objetivo mismo, en el cual el absoluto llega a la intuición y la sensación”; la religión dará un paso más a través de la conciencia representativa de ese absoluto y finalmente la filosofía pensará libremente en él. De este modo, el conocimiento meramente inmediato (como es el conocimiento sensible) en esta etapa del desarrollo del espíritu es un conocimiento deficiente y obsoleto, y por eso, hoy “el arte nos invita a la contemplación reflexiva, pero no con el fin de producir nuevamente arte, sino para conocer científicamente lo que es el arte”, es decir, conocer reflexivamente la idea de lo divino (el espíritu absoluto).
Arthur Danto [1924-…], desestimando toda la metafísica hegeliana, sin embargo retoma esta idea para presentar la tesis según la cual ya ha llegado el fin del arte. Para ello distingue una época prehistórica del arte (antes del 1400), donde los íconos eran adorados pero no apreciados artísticamente; la era del arte, donde se llega a una consciencia del arte en tanto tal, y el principio de la estética; y la época post-histórica, donde la consciencia del arte se desplazó al plano meramente filosófico. El sujeto de la historia, para decirlo de modo rimbombante, parece devenir del sacerdote al artista, y de éste al filósofo. Como vemos, la distinción no es en relación a la producción artística (no es que antes o después de la era del arte, no se produjo arte) sino en quién es autoridad en (garante y responsable de definir) arte. Como en Hegel, la conciencia corre en contra de las determinaciones históricas. La historia ha determinado la aparición del arte en el siglo XV, le exigió desarrollarse hasta fines el siglo XX, y obligó a la conciencia (filosófica) a hacerse cargo del asunto, dándose muerte a sí misma. Ya no exista una gran narrativa en la cual cobijarse a la hora de hacer arte, y a la cual remitirse a la hora de legitimarlo. “No hay ningún criterio a priori acerca de cómo el arte debe verse”. Es clave la palabra verse en este contexto, puesto que esto es lo que más tarde nos llevará al problema de lo indiscernible.
El paso de la prehistoria a la historia del arte se da en lo que podemos llamar la autonomía del arte, lo que Hegel y Kant entendieron (cada uno a su modo) como la libertad, el desinterés y la finalidad autoreferencial del arte (en el caso de Kant, la finalidad formal de lo bello en general). El artista empieza a tener como tema de reflexión no un contenido extrínseco al arte, sino el mismo arte, auto-definiéndose y auto-criticándose. La conciliación entre medios y fines propuesta por la dialéctica de Hegel parece sintetizarse en esta frase de Danto: “los medios de representación se vuelven el objeto de la representación”. Así, la mimesis va siendo por tanto abandonada como paradigma del arte, “como si enfatizar la representación mimética se hubiera vuelto menos importante que otro tipo de reflexión sobre los sentidos y los métodos de representación”.
El (aparente) problema de esta etapa es que, al instituirse una historia del arte (una narración oficial), toda obra que se demostrase como no respondiendo a esta historia, se la consideraba no-artística. Nace de este modo los límites (determinados y legitimados por la historia) entre lo que es arte y lo que no lo es. Esta voluntad de límites se vuelve divergente en la era de los manifiestos (principios del siglo XX), donde nacen una multitud de narraciones pretendidas como continuadora de la oficial, excluyentes unas de otras. Aquí nace (se hace consciente) la disputa filosófica-artística por quién tiene (quién es) la verdad en arte. De este modo, al volverse un problema la verdad del arte, entra en la escena de la historia del arte la filosofía. Llegado a este punto, la reflexión de la historia del arte fue en último término la muerte de la historia del arte, “el fin del arte consiste en el acceso a la conciencia de la verdadera naturaleza del arte”. El punto de quiebre parece ser la Brillo Box de Warhol, quien proponía que son materialmente indiscernibles el arte y la realidad, no hay nada en el objeto mismo que pueda diferenciarlos. (http://www.fotos.org/galeria/data/518/3Andy-Warhol-Brillo-Box.jpg)
De esta manera, “ya no se podría enseñar el significado del arte a través de ejemplos”. La reflexión artística, en términos análogos a los hegelianos, pasa a prescindir del objeto en tanto apariencia inmediata, “sería necesario realizar un giro desde la experiencia sensible hacia el pensamiento”. Volviendo casi textualmente a la cita de Hegel con que abrimos el debate: “la estructura del mundo del arte consiste exactamente, no en “crear arte” otra vez, sino en crear arte explícitamente para el propósito de saber filosóficamente lo que es el arte”.
Así, la verdad que aparentemente no era posible ver en la era de los manifiestos es que no hay arte verdadero (y por tanto, tampoco falso) sino que todo arte es indiferentemente arte. Y de esta verdad parece seguirse que al artista le es indiferente qué es el arte, y es tarea del filósofo definir la esencia del arte de tal modo que todo lo producido por los artistas quede conciliado y nada pueda excluirse. Al parecer, todos juntos podemos vivir sin molestarnos unos a otros.
Terminaremos entonces con un análisis de la siguiente cita: “Período de información desordenada, una condición perfecta de entropía estética, equiparable a un período de una casi perfecta libertad. Hoy ya no existe más ese linde de la historia. Todo está permitido.”
Aquí queda denotado que la nacionalidad traicionó al pensamiento del autor. Lo que vemos aquí es la ya anciana idea liberal de libertad, según la cual la de uno terminaba en la del otro. Así, sin que nadie pueda delimitar libremente la libertad de otros, todo parece de pronto permitido (la tragedia dostoievskiana tras la muerte de Dios). Esta definición negativa tuvo dos grandes defectos, tanto en el plano político, como el artístico.
En primer lugar, es completamente despotenciadora. Al abstraer en el análisis sólo (haciendo una analogía con Hegel, al hacer un análisis unilateral) de aquello que delimita externamente a la libertad, se pierde de vista lo que produce libertad (sus leyes internas). Formalmente todo está a nuestro alcance, pero en su contenido, en el ejercicio efectivo de la libertad, nos vemos perdidos sin saber a dónde disparar. El desorden de información multiplica las posibilidades del sujeto que se quiere informar (Internet es un océano de información) pero al mismo tiempo lo satura. El sujeto es interpelado de tal modo por las posibilidades que pierde el momento reflexivo ante esas posibilidades, y siempre piensa con la información encima sin poder tomar nunca distancia. Es lo que se entiende típicamente como el fenómeno de decadencia (término descriptivo, no necesariamente valorativo). Para colmo, al estar la reflexión (tarea de la filosofía) distanciada de la producción (tarea del artista); el fenómeno despotenciador de la decadencia se agrava pues crea un desinterés por parte del artista para con lo artístico de su obra.
En segundo lugar, esta formal libertad absoluta impide la discusión respecto a qué puede el arte. De este modo, al desaparecer el problema de la producción del territorio racional (es decir, de la reflexión), se desplaza al terreno de la pugna de poderes, donde suele salir triunfador los intereses económicos, quienes, obviamente, usan criterios económicos para producir arte. De este modo, que la filosofía deba definir a toda la producción como artística, quiere decir que los criterios de hecho del arte tiendan a subsumirse bajo los intereses de mercado (o a los intereses de Estado, aunque sea menos frecuente). Este problema Danto lo expresa (como virtud del arte post-histórico) en lo siguiente: “El arte puede ser lo que quieran los artistas y los patrocinadores”.
Así queda planteado pues las dos aporías que se le presentan, creo yo, a la filosofía del arte, ante el estado netamente liberal en el que ha dejado al arte el fin de su historia; y digo aporías, porque no parecen ser solución la vuelta (reaccionaria) a una narración oficial legitimadora y canónica.







miércoles, 19 de octubre de 2011

Juárez competitiva. De las palabras a los hechos                     


Samuel F. Velarde

Las actividades culturales para promover “Juárez Competitiva”, tienen como objetivo estimular la inversión en Ciudad Juárez y de alguna manera, borrar la negativa imagen de esta ciudad en el mundo, porque la mala imagen de Ciudad Juárez, evidentemente es mundial. El año pasado estando en Corea del Sur, tuve la amarga experiencia de que me preguntaron sobre la violencia juarense. Situación difícil de contestar.

Es loable el esfuerzo que se ha hecho al respecto, tanto por los espectáculos culturales, como por las conferencias dictadas, que van desde las muy buenas, hasta las mediocres y sin sustancia. La de Gorbachev, no fue más que lo mismo que dice donde es invitado: La decadencia de la URSS, las largas flas para conseguir alimentos en los últimos años de esta república socialista, la falta de libertades, la corrupción y la carrera armamentista. Sin embargo, el ver en carne y hueso a este personaje histórico, fue el real espectáculo que motivó a muchos para asistir a su charla. Por cierto, cuando habló de la corrupción los juarenses aplaudieron, como rechazando a los políticos que ahí se encontraban y me imagino la alusión les pegó fuerte.

Pero lo más importante del asunto, es cómo lograr convertir a Juárez en competitiva y que esa competitividad, produzca un real impacto en la calidad de vida de sus habitantes, sobre todo de los trabajadores que aportan demasiado a la competitividad. Asumiendo que la competitividad tiene que ver con la calidad de los productos fabricados, pero asimismo con el capital humano existente (que en Juárez la verdad abunda) desde el trabajador eficiente hasta el técnico, ingeniero o administrador, incluso las profesiones adyacentes que coadyuvan en mejorar ese capital humano.

A pesar de que la producción y la importación de productos hechos en Juárez es alta, parecería ser que la ciudadanía está muy alejada de esa participación de resultados, pues la inseguridad permea todavía, los polígonos de pobreza siguen aumentando (donde por lo general viven varios trabajadores productivos). Entonces la tarea es ardua, más allá de buenas intenciones y eventos de nivel internacional, hay que trabajar por la calidad de vida, de otra manera ni Gorbachev, Castañeda o el hijo de Carlos Salinas y demás, podrán abrir una mejor esperanza para los juarenses y su calidad de vida. Es decir, como dicen los teóricos organizacionales, ver fortalezas, pero también debilidades y atenderlas.





domingo, 16 de octubre de 2011

Los Indignados
Samuel F. Velarde                                                                
Las reacciones mundiales ante la crisis económica internacional, resulta un fenómeno interesante, a partir de que ciudadanos sin relación directa, han asumido una posición de protesta contra la crisis que afecta al empleo, la estabilidad económica y a los ciudadanos comunes del mundo. De hecho, es una muestra también de que la tradición teórica del marxismo (por más metida en el sotano que esté) es vigente, es cuestión de desempolvarla y ahí está, ofreciendo el análisis de la crisis del capitalismo mundial, como el sistema que no ha podido resolver los problemas básicos de la humanidad.
Ahora si que parafraseando a Marx, "Indignados del mundo unios", que puede ser una llamada de atención para las elites internacionales, que han desestimado a las grandes masas de desempleados, hambrientos y olvidados del planeta. Y es que el desarrollo se ha sustentado en diezmar no solamente a los recursos naturales, sino asimismo ha provocado que millones de personas se vean afectadas por esta acción, dinamizando migraciones, hambrunas, un numeroso lumpen proletariado como ejercito de reserva del crimen internacional.
El capitalismo mundial no se si deba re-organizarse y volverse comprensivo de su entorno (podrá?), sin embargo los indignados, son el principio de un gran movimiento social global, unidos bajo el descontento de un sistema mundial poco favorable para la esperanza y el desarrollo humanos.  


miércoles, 21 de septiembre de 2011

Mijail Bajtin (1895-1975)              
Ernesto Ortiz Diego                                                                                           
Fue un crítico literario marxista, nació el 17 de noviembre de 1895 en Rusia, 22 años antes de la revolución rusa que encabezó Lenin en 1917, era descendiente de una familia aristocrática, en 1913 ingresó a la Universidad de Odesa, seguidamente continuó sus estudios en la Universidad de San Petersburgo, donde estudió filosofía y letras.
Al terminar sus estudios en 1918, Bajtin fue profesor en la ciudad de Nevel, donde se relacionó con otros estudiosos del pensamiento contemporáneo, entre ellos, Valentin Voloshinov, todos ellos con diferentes intereses pero unidos por la discusión de temas religiosos, políticos y literarios; así fue como fundaron el “Circulo Bajtin”, en torno a la figura de Bajtin, quien se consideraba así mismo como un estudioso de la filosofía alemana que como un estudioso de la literatura.
En 1920 se trasladó a Vítebsk; en 1921 contrajo matrimonio con Elena Aleksándrovna Okolovic. Fue amigo del pintor Marc Chagall y es cuando Medvédev se incorpora al “Círculo Bajtin”. En 1928 regresó a San Petersburgo para trabajar en el Instituto Histórico, además de asesor de la Casa Editorial del Estado, donde conoció a las principales figuras del Formalismo ruso; en esa época publica tres obras: Freudismo (1927), El método formal en los estudios literarios (1928) y Marxismo y filosofía del lenguaje (1929).
En 1929 publicó una de sus mejores obras “Problemas de la poética de Dostoievski”, donde introdujo por primera vez el concepto de dialogismo. Por la publicación de este importante libro revolucionario, fue acusado de ser participante del movimiento clandestino de la Iglesia Ortodoxa, el dictador Stalin lo condenó a seis años de “exilio interno” en Kazajistán donde escribió muchos ensayos incluyendo “El discurso en la novela”.
En 1941, Bajtin vivió en Moscú donde leyó sus tesis sobre Francois Rabelais en el Instituto Gorki de Literatura Universal de Moscú para obtener el título de postgrado, una tesis que no pudo ser defendida hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.
Los análisis sobre Dostoyevski y Rabalais, le dieron un enorme prestigio a Bajtin, siendo los literatos búlgaros Julia Kristeva (1941) y Tzevetan Todorov (1939) los principales divulgadores de su monumental obra literaria.
El desarrollo del pensamiento de Bajtin era una triada: una teoría del sujeto (contra el psicoanálisis freudiano), una teoría del lenguaje (contra la lingüística estructural) y una teoría literaria (contra el Formalismo).
La teoría del sujeto de Bajtin reconstruye la idea tradicional del hombre como un sujeto único al afirmar que la consciencia se fragmenta en varias voces que dialogan entre sí, y que la consciencia está determinada por una ideología concreta. En relación a la teoría del lenguaje sobre el método formal que, al igual que León Trotski en Literatura y revolución (1924) denunciaba la insuficiencia del Formalismo. En cuando a la lingüística estructural, Bajtin cuestiona que las lenguas no son únicamente signos, sino entidades culturales e históricas, cuyos códigos no son fijos. Además cada mensaje pone de manifiesto un estilo determinado, ciertas marcas textuales, ecos de otros enunciados y palabras ajenas (intertextualidad). Cada texto evoca una historia de otros (relaciones entre presente y pasado-cronotopo). La metodología de Bajtin pretende escuchar el diálogo que entablan las distintas voces.
El “cronotopo” es un concepto clave que utiliza el filósofo ruso, son indicadores espacio-temporales que sirven para representar la imagen del ser humano en la literatura. Son también las distintas modalidades de novela, un ejemplo sería el comienzo del “Quijote” de Cervantes: “En un lugar de la Mancha…” Otro ejemplo sería Pedro Páramo de Juan Rulfo: “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”.
Bajtin siempre privilegió el estudio de la novela porque consideraba que es el género que mejor permite el análisis del discurso social. Su oposición fundamental que plantea es la de novela monológica (reduce el potencial de voces a una sola voz autoritaria) frente a la novela dialógica (que se sirve de ciertas técnicas para incorporar una pluralidad de voces en el texto).
Uno de los libros más importantes que sirvió para conmemorar el centenario del natalicio del literato ruso (1875-1975), “Bajtin y sus apócrifos”, coordinado por Iris M. Zavala. Fue el primer texto publicado en lengua occidental sobre el importante problema de los libros en discusión al literato ruso (el libro sobre Freud, el libro sobre el Marxismo y el lenguaje y el libro sobre el Formalismo), publicados en 1920. Bajtin falleció en Moscú el 7 de marzo de 1975.

lunes, 19 de septiembre de 2011

FRONTERA Y REGIONES DE MEXICO

Por: José Iván Flores Monarrez.

México puede definirse de manera breve y rígida como una zona geográfica habitada por 110 millones de personas que sólo tienen en común el idioma, una bandera y un himno demasiado guerrero. Pero no existe razón alguna para conformarnos con una definición tan acotada como ésta, porque otra definición puede ser tan vasta como la misma extensión territorial de este país.
Pero, ¿cómo definir México cuando éste no parece ser una unidad coherente, sino un país donde paradójicamente conviven diferentes Méxicos? Regiones que siendo hermanas poco se reconocen entre sí, a pesar de compartir creencias religiosas (el catolicismo por ejemplo) y una marcada preferencia por el futbol, entre otras similitudes. Todo ello hace muy difícil plantear y por ende, alcanzar objetivos comunes que permitan el buen funcionamiento de los sistemas que rigen la convivencia social de esta nación.
Analicémoslo de la siguiente forma. Los mexicanos se identifican en el mapa según tres regiones: norte, centro y sur. En el caso particular de la frontera es considerada una especie de espacio en la que habitan personas culturizadas por los angloamericanos, pero también, es sinónimo de anarquía para los que viven en el centro (producto de la imagen negativa proporcionada por los medios masivos de comunicación en relación a la violencia), el centro es cosmopolita, repleto de cultura colonial y moderna, con una gran tradición intelectual, en el sur las cosas son diferentes todavía con prejuicios y grandes desigualdades, la frontera tiene un concepto completamente distinto, donde no existe la dicha y la desventura de vivir al lado del país más poderoso del mundo, sino cerca del subdesarrollo centroamericano.
Pero volviendo a la frontera norte, es la primera trinchera contra la invasión cultural de los Estados Unidos, es el lugar a donde llegan un buen número de mexicanos a probar suerte y que también de alguna forma, contribuyen al enriquecimiento de la cultura fronteriza.
En la frontera, como en otras regiones, la jerga de sus habitantes es única, pero ésta cuenta con la particularidad de tener vocablos derivados del inglés y el español. Esto es un claro ejemplo de la influencia cultural que se ha dado desde hace muchos años. Pero no nos atañe estudiar lo que ya conocemos. El punto es, que la frontera es la puerta de entrada donde a pesar de la crisis de seguridad que se padece, se siente el orgullo de ser mexicanos, de ser una comunidad emprendedora y talentosa, donde miles (la mayoría) sobreviven por su honestidad. Pero la frontera necesita más recursos para evitar su crisis estructural.
Al igual que los baluartes de los castillos de la edad Media, la frontera norte mexicana debe ser protegida para evitar la caída del país. Parece algo extremista pensar en una debacle nacional de grandes magnitudes, pero no sería la primera vez que sucediera. Recordemos que por el abandono del norte, a mediados del siglo XIX, se perdió la mitad del territorio nacional a manos de los estadounidenses, quienes reclamaron esas tierras como suyas en nombre del Señor.
Hoy, Ciudad Juárez y el resto de la frontera, son generadores de recursos humanos eficientes, de entrada de divisas, atractivos centros estratégicos para la inversión extranjera y por todo lo anterior merecen el cobijo de la federación, sobre todo en situaciones de crisis. Así, para conservar la trinchera cultural, es importante la inversión en cultura, en infraestructura que integre a la sociedad y motive la inversión para generar empleos y crear seguridad. Basta observar el cambio en la economía y la vida social de El Paso, Texas, producidos en ese lado a causa de la trágica historia contemporánea de Juárez.
Sólo unificando las regiones de México y creando un intercambio comercial integrador, lograremos el pleno despegue de la nación para gozar de satisfacciones que duren más que el gusto de saberse campeón mundial del futbol juvenil. No basta proponer grandes pactos nacionales en un montón de papeles, ni marchas a lo largo del país para alcanzar nuestras metas; debemos entre otras cosas dejar de llamarnos de manera despectiva “chilangos”, “chihuahutas”, “jarochos”, seguir descalificándonos, mejor comprender que todos somos mexicanos y que añoramos un país más democrático, para las nuevas generaciones.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Anonymus: ¿anarquistas ciber? 
Samuel F. Velarde                                                                                     

En la época del internet y de los diferentes sitios que constituyen las redes sociales, donde la frivolidad y las relaciones impersonales son la vida cotidiana que mueven a las sociedades modernas, pareciera ser que también lo anterior comienza a producir un activismo como contraparte al uso institucional o pro-stablishment de lo ciber. Es decir, si el neo capitalismo global se ha afianzado con la computación y sus derivados, no tendría por qué no suceder que nacieran grupos contestatarios que fueran en contra del orden establecido.
Si millones de individuos usan el internet (en México más de treinta millones) es impensable que éste no se aproveche para fines políticos, ciber subversivos y demás. En Corea del Sur, hace tiempo que el internet es un instrumento de divulgación de ideas políticas y organización social, incluso en las elecciones donde fue elegido Roh Moo Hyun en 2003, el internet tuvo un protagonismo importante.
Así pues, asistimos a una época donde ya existen varias ramas de lo ciber. Ciber-mercado, ciber-ladrones, ciber-escuelas, ciber-policía, entonces por qué no pensar en los activistas ciber? Esa gran comunidad mundial que empieza a inaugurar espacios web-politizados y que incluso, pone en jaque a gobiernos e instituciones.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Publicamos el siguiente artículo con permiso del autor, amigo de este blog.

UN NUEVO AMANECER DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN CHILE 
                                                                                                                                       
Sergio Grez Toso  *                                                                                                         
El año 2011 quedará inscrito en la historia de Chile como el de un nuevo despertar de los movimientos sociales después de más de dos décadas de aletargamiento debido a la combinación de la acción “natural” del modelo económico neoliberal, del recuerdo del régimen de terror de la dictadura, de las trabas y cortapisas legales e institucionales para la expresión de las demandas sociales, de la virtual dictadura mediática impuesta por un puñado de grupos económicos y de poder, además del control y cooptación de estos movimientos ejercidos durante largo tiempo por los gobiernos de la Concertación y sus partidos.

En lo que va corrido de este año, los movimientos sociales en Chile se han sucedido con insólita rapidez, masividad y persistencia. En apretada e incompleta síntesis habría que mencionar la protesta regional de Magallanes, las movilizaciones contra el megaproyecto de HidroAysén, las marchas por los derechos de la diversidad sexual, los paros comunales de Calama, la protesta de Arica, las huelgas de los trabajadores del cobre (estatales y privados), los paros de los empleados fiscales, sin olvidar la persistente lucha de los mapuches por la recuperación de sus tierras y la reconquista de su autonomía y libertad. Pero, sin duda, el más masivo y de mayores efectos sociales, culturales y políticos, ha sido el movimiento por la educación pública cuya columna vertebral y principal componente son los estudiantes.

Tal vez la principal virtud de este movimiento –aparte la de poner en la agenda política con tremenda fuerza la cuestión educacional- ha sido su aporte a la repolitización de la sociedad chilena, potenciando la reactivación de otros sectores y cuestionando certezas, valores, normas, instituciones y formas de hacer las cosas que parecían haber adquirido características “naturales” para millones de ciudadanos sometidos a la hegemonía ideológica del neoliberalismo. Hasta hace unos cuantos meses solo una minoría de chilenos cuestionaba seriamente el lucro en la educación y el rol subsidiario de Estado. Hoy son millones los que exigen junto a los estudiantes una educación estatal gratuita, laica, democrática, igualitaria y de calidad. El cambio ha sido radical. Igualmente, hasta hace poco, plantear demandas como el plebiscito para zanjar disyuntivas de gran interés ciudadano, la renacionalización del cobre y una reforma tributaria para financiar la solución de los más acuciantes problemas sociales, además de la convocatoria a una Asamblea Constituyente para que por primera vez en su historia los pueblos de Chile ejerzan su soberanía, eran sueños de izquierdistas impenitentes, sin gran eco social. Hoy son temas ineludibles y hasta la “clase política”, que ha pretendido monopolizar la representación ciudadana en las últimas décadas, debe, muy a contrapelo de sus naturales inclinaciones e intereses, tomarlas en cuenta para rebatirlas o simular acuerdo con ellas para mejor contener las exigencias provenientes de la sociedad civil.

Asistimos, tal como lo han señalado diversos analistas, a un colapso del acuerdo de gobernabilidad suscrito entre los partidarios de la dictadura y sus opositores moderados en la segunda mitad de la década 1980, pero también a una crisis de legitimidad del modelo económico neoliberal y del sistema de democracia restringida, tutelada y de baja intensidad administrado por dichas fuerzas desde 1990. Al mismo tiempo se extiende el cuestionamiento a las viejas formas “delegadas” de hacer política a través de representaciones institucionales divorciadas de las bases sociales, altamente centralizadas y jerárquicas. En su lugar, los jóvenes y otros actores sociales han venido construyendo desde hace años formas más democráticas y horizontales, como los colectivos sociopolíticos, las asambleas territoriales y locales y las coordinaciones sectoriales, regionales y nacionales de colectivos y organizaciones sociales cuyas políticas y decisiones se toman colectivamente y en las que no es extraño que los dirigentes y voceros sean removidos por sus bases si estas lo estiman conveniente. El sistema político binominal, la elitización de la política “profesional” y los abusos de la “clase política”, han engendrado sus propios sepultureros: una ciudadanía popular y de clases medias crecientemente empoderada. La crisis del sistema es profunda aunque aún no es “terminal”. ¿Qué falta para que la democracia de baja intensidad y el extremista modelo neoliberal chileno sean desalojados del escenario histórico? Varios elementos. Los más importantes e inmediatos parecen ser los siguientes. En primer lugar, que los trabajadores en tanto tales (y no solo como pobladores, consumidores, padres o apoderados) entren decididamente en la lucha por sus propios derechos, con los mismos grados de autonomía, radicalidad y sagacidad política demostrados hasta ahora por el movimiento estudiantil. Ellos son y seguirán siendo el elemento decisivo, como lo es la infantería en la guerra, considerada tradicionalmente como la “reina de las batallas”. En segundo término, es indispensable que los movimientos sociales (no solo el estudiantil) sean capaces de elaborar sus propias propuestas políticas y de tender lazos solidarios entre sí para formar un frente común ante sus adversarios. Esos movimientos deben buscar sus puntos de acuerdo para construir plataformas unitarias consensuadas democráticamente. Pero también es imprescindible que se doten de sus propias representaciones en la esfera política. El profundo desprestigio que envuelve al duopolio de la “transición chilena” (la Concertación y la Derecha clásica) ofrece una oportunidad como pocas veces se ha visto en la historia de este país para que los movimientos sociales se auto representen políticamente y sean, por primera vez, los actores principales de la refundación de las bases políticas que la sociedad requiere so pena de deslizarse hacia callejones sin salida de sucesivos estallidos sociales sin capacidad de construir alternativas viables. La anomia política es un mal que suele acechar a los movimientos sociales si estos no están en condiciones de orientarse más allá de sus reivindicaciones sectoriales o corporativas, y esa anomia es también un peligro que está rondando a la sociedad chilena.

La convocatoria a una Asamblea Constituyente en la cual los representantes de los movimientos sociales sean la fuerza principal, debería ser el horizonte político para la refundación de una segunda República, que deje atrás la soberanía delegada y esencialmente nominal que ha imperado durante doscientos años, sustituyéndola por la soberanía efectiva de los pueblos que viven en este Estado nación. El plebiscito sobre la educación puede ser un hito importante en ese camino hacia la soberanía popular.

*Historiador chileno, profesor en la Universidad de Chile.