
Este blog ha sido creado para comunicar observaciones y reflexiones de lo social en el mundo, para comprenderlo, dar modestas críticas y sugerencias. Al menos para colaborar en el pensar diferente y tratar de mejorar (¿cambiar?)nuestras sociedades.Bienvenidos.
domingo, 24 de mayo de 2009
FELICITACION

miércoles, 6 de mayo de 2009

José Roberto Hernández Fuentes.
Cuando un ciudadano ejemplar en términos cívicos y éticos, responsable social y políticamente, comienza a visualizar y, más aún sentir en el transcurso de su vida cotidiana las consecuencias de las maniobras políticas corrompidas del régimen y quienes lo componen, inicia una fase de descontento y recriminación hacia su sistema político y las formas o maneras en que éste procede, marcando grandes desigualdades sociales en cualquier dimensión, marginando a una gran mayoría de personas y beneficiando a pequeños grupos que con frecuencia son poseedores de poder económico, argumentando ésta crítica y resentimiento en su pulcritud civil.
Bajo éstas características, nacen, por lo general desde las clases medias y bajas, propósitos de cambio, de reestructuración política, de erradicación de la corruptela, en sí todos esos males sociopolíticos que impiden el desarrollo social equitativo y justo, propósitos que se originan del colectivo y que encuentran en un líder ese representante que lleva consigo todas las peticiones, ilusiones y proyecciones de un gran número de individuos que ponen su futuro en manos de aquel quien les ha prometido, casi jurado, que la situación cambiará.
Sin embargo, las buenas intenciones, el arrojo en pro de la justicia social y, sobre todo, esos valores cívicos y éticos que ese representante de los intereses sociales justos y limpios lleva consigo, enfrentarán una dura prueba cuando éste ingrese en el terreno de la guerra política, la guerra por el poder, donde la ambición y la tentación disfrazados en las vestiduras de la demagogia y el benefico personal sin escrúpulos, son enemigos bastante poderosos que habrá que derrocar. Enemigos sociales construidos en el desarrollo de la historia humana, por los mismos hombres que fueron cegados y encerrados en la egolatría de sus vanidad, en los placeres del poder y del dominio, que de lo carismático, lo tradicional y lo legal se ha ido transformando en autoritario, coercitivo y traicionero.
Es difícil ingresar a la batalla política siendo sólo un único representante, sin el apoyo físico y tangible de los que se representa, pero más aún, sin la vigilancia que excluye la confianza de la creencia y la supuesta identidad colectiva, es complicado, difícil, sino imposible luchar contra seducciones que embriagan, que marean, que proyectan al hombre como único poseedor del poder y del dominio sobre los demás.
Así pues, la política, su sistema y su régimen absorben hasta la última gota del compromiso y justicia social de los representantes políticos, dejando seca la corriente de ideas, propósitos y objetivos honestos, dignos y humanitarios que alguna vez fueron los que le dieron vida a los sistemas social y político.
viernes, 1 de mayo de 2009

José Roberto Hernández Fuentes.
Para que una sociedad se sostenga y evolucione generación tras generación, es elemental la existencia de un factor que permita ese mantenimiento y ese progreso. A través de todo el pasaje histórico de la humanidad y su conformación en sociedades diversas, se encuentra un elemento que ha impulsado a los individuos a desarrollar las aptitudes necesarias para su supervivencia y convivencia, éste es, su capacidad cognitiva y la aplicación de ésta en los mecanismos que le han brindado la posibilidad de dominar la naturaleza y organizarse socialmente según las características espacio-temporales de cada periodo histórico, transmitiendo estos conocimientos a las nuevas generaciones y éstas últimas a la vez perfeccionándolos. Se trata entonces de lo que conocemos como educación, ese proceso de adaptación de los individuos a su sistema social a través de la socialización con el medio ambiente y sus características, ese aprendizaje de los patrones culturales establecidos y de las normatividades sociales históricamente consensuadas y continuamente negociadas conforme la tradición se enfrenta a la modernidad. Es la educación la que ha llevado a las sociedades a reproducirse constantemente y en ocasiones a modificarse, o mejor dicho, a reformarse. Es la educación uno de los principales aspectos de los que depende en gran medida el sueño de la transformación, el sueño del humanismo.
Sociología de la educación es una de las áreas de la ciencia social que debe cobrar mayor relevancia en los estudios sociológicos, ya que constituye el valioso análisis de uno de los principales elementos sustentadores de la sociedad y un potencial factor de cambio de la misma, por lo tanto, los resultados que surjan de los estudios socioeducativos serán claves para la elaboración de propuestas que vayan encaminadas a la mejora del sistema educativo en todos sus aspectos.
La educación como vía de cambio social.
Existen en el mundo grandes marginaciones y discriminaciones sociales, gente que por diversas causas se encuentra en una situación de exclusión y alejada de toda posibilidad real de desarrollo, olvidados en las periferias urbanas y en las zonas rurales distanciadas del desarrollo industrial de la cuidad. Estos individuos son parte de los resultados del proceso de globalización económica y del sistema neoliberal, resultados que no son expuestos como tales, sino como la consecuencia de aquellos que no se adentraron en la vorágine de estos fenómenos económicos, como si esto se tratara de voluntades personales y no de condiciones estructurales. Si bien esta situación de rezago social se encuentra en todo el mundo, existen lugares en donde se enfatiza más este penoso y deshumanizante hecho. Latinoamérica, África y una gran cantidad de países asiáticos, son zonas en donde la exclusión social se ha presentado en grandes magnitudes, el desarrollo económico no ha alcanzado a cubrir muchas de las regiones de éstos continentes dejando a millones de personas al margen del progreso, aunado a esto, el hecho que las políticas gubernamentales en materia de lo social no han sido lo suficientemente contundentes para subsanar en cierta medida la necesidad de todos aquellos que viven en condiciones precarias, haciendo más complicada y lejana la posible solución al problema.
Lo anterior aborda precisamente una de las principales tareas de la sociología, ya que además de dar a conocer y explicar las causas de dichos acontecimientos, es de gran importancia para el sociólogo la formulación de propuestas que ayuden a plantear posibles salidas al oscuro laberinto del rezago y la exclusión social. Es entonces donde se presenta la alternativa de la educación como posible vía de cambio para muchos de los individuos situados en la pobreza, ese acceso a nuevos conocimientos que les de la oportunidad de enfrentarse a las difíciles circunstancias actuales de la vida de una manera mucho más capacitada y donde se abran las posibilidades de inmersión al mercado laboral.
La educación es un elemento que se encuentra inmerso en todos los sentidos y espacios de la vida social, pues desde que nacemos hasta que parecemos nos encontramos en un continuo proceso de socialización, que inicia desde la familia y se sucede en todos aquellos espacios de desenvolvimiento social en los cuales nos involucramos, motivo por el cual nos encontramos en una constante recepción de elementos que nos permiten adecuarnos de la manera más convencional posible a los estándares de comportamiento que se establecen en la dinámica social.
Sin embargo, a través del desarrollo evolutivo de la historia, la educación se ha ido institucionalizando, ya que la sociedad se ha visto en la necesidad de crear un sector específico donde se transmitan de manera especializada todos aquellos elementos epistemológicos que surgen del la misma evolución humana en todas sus dimensiones, sean éstas sociales, culturales, políticas y económicas, y su continua reflexión de los factores que constituyen las mismas, en pro de su progreso y perfección. En este sentido, el sistema educativo ya institucionalizado también tiene la tarea de transmitir los valores éticos y cívicos que favorezcan una vida social estable y apegada normas de conducta y comportamiento previstas para evitar posibles conflictos y desviaciones por parte de los individuos. Estás son algunas de las razones por las cuales podemos observar que la educación se encuentra vinculada en todos los aspectos de la vida social del ser humano.
Así como la educación es un elemento fundamental en la formación integral de todo ser humano, es necesario que ésta sea un derecho al cual todos tengamos acceso sin distinción alguna. Lamentablemente hemos sido testigos que en algunas partes del mundo, principalmente aquellas zonas del mapa geográfico denominadas antiguamente por los economistas, “del tercer mundo”, ahora llamadas “en vías de desarrollo” o “emergentes”, la entrada del Estado Neoliberal y sus características, ha producido el rezago económico de muchos habitantes de esas regiones del planeta, a los cuales les es casi imposible accesar al sistema educativo y sus diferentes niveles, debido a las exageradas cuotas establecidas para ingresar a una determinada institución educativa además de los recursos instrumentales necesarios y requeridos. Generando así altos índices de analfabetismo y marginación que tanto afectan al progreso de una nación.
Por otro lado, existen dentro de los estratos sociales la denominada clase media que a su vez se divide en alta y baja, dependiendo ciertos parámetros de tendencia económica y posición social. Para los que pertenecen a alguna de estas clases sociales, el acceso a la educación es más factible, pues cuentan con recursos económicos necesarios para su ingreso al sistema educativo y sus exigencias. A pesar de esto, las clases medias siguen estando sujetas a los dictámenes del mercado, razón por la cual, no existe la libertad de elegir una carrera profesional del gusto personal de cada individuo (esto en el caso de que se logre la posibilidad que una persona de clase media adquiera estudios superiores), sino tienen que ajustarse a lo que en la actualidad mercantil, les brinde los suficientes conocimientos para llevar una vida económicamente digna, lo cual parece es lo único que importa.
Conclusiones.
Es importante entonces, que los gobiernos en su capacidad de ejecución de políticas y la sociedad en su capacidad de exigencia y presión, conduzcan a una democratización de la educación, proceso mediante el cual todos los integrantes de una sociedad así como los futuros venideros, tengan y cuenten con la garantía de la educación institucionalizada, pues es cuestión de observar cómo los países con más altos índices de democratización, transparencia y progreso (tal es el caso de naciones nórdicas como la finlandesa), han implantado la formula que los ha proveído de ese éxito, la cual es, educación*educación*educación.
martes, 17 de febrero de 2009

Dr. Jesús Alberto Rodríguez Alonso
Foto: Samuel F. Velarde
que mi orgullo vuele junto a mi locura.”
F. Nietzsche
Si partimos de la idea clásica de que pensar es “pesar”, poner en la balanza algo y verificar su gramaje, pues entonces en definitiva es muy pertinente pensar nuestra ciudad, pesarla, verificarla. Por supuesto que llevar a cabo tal acción implica contar con una medida común, o al menos, generalmente aceptada, de tal manera que sea entendible para la mayoría. Poner en la balanza la ciudad, nos lleva a plantearnos al menos dos cuestiones, por un lado la ciudad la podemos pesar en términos de nuestra racionalidad y por otro podemos pesarla a partir de nuestros sentimientos; pensar y sentir son dos actos abstractos que se llevan a cabo, al menos en la idea general, el primero con el cerebro y el segundo con el corazón.
Las dos abstracciones mencionadas conviven y se desarrollan de forma constante en cada uno de los seres humanos, tanto en su cuerpo aislado, como en la comunidad de cuerpos con los que interactuamos, y es en esta interacción de cuerpos –pensamientos y sentimientos- donde realizamos las acciones que hacen que una ciudad no sólo sea el espacio o el territorio donde nos asentamos, sino que precisamente la ciudad no solo es el territorio sino también y sobre todo nuestras acciones en tanto pensamientos y sentimientos respecto a esa espacialidad, los cuerpos que habitamos un territorio cultivamos sentimientos de aprecio, desprecio, amor u odio, tristeza o alegría, entre tantos más; igualmente generamos pensamientos de compromiso, confianza, esfuerzo y expectativas.
Los pensamientos y sentimientos, tanto en un sentido puro, aunque esta pureza sea mínima, o mezclados; pueden ser visualizados en tanto las acciones que se ejecutan. Por ejemplo si en este espacio-ciudad ejecutamos la acción de dejar que los representantes populares hagan lo que les venga en gana, entonces esa acción de abandono puede ser una manifestación de un sentimiento o un pensamiento de desesperanza, tristeza o impotencia; cabe recordar que las acciones no se generan en la nada sino que son motivadas, en la mayoría de los casos, por otras acciones, y a su vez las acciones desatan más adelante nuevas acciones.
Retornando a nuestro ejemplo, la acción del abandono – que algunos llaman la no acción- por parte de los cuerpos ciudadanos respecto a los representantes populares, generan en estos representantes, pensamientos y sentimientos que les llevan a ejecutar actos que van desde el desgobierno, en tanto que no realizan lo que debieran realizar conforme al papel que las instituciones les especifican, hasta actos autárquicos que degeneran en acciones –sentimientos y pensamientos- que debilitan o anulan las interacciones sociales que benefician y fortalecen la civilidad; la ciudad entra en una serie de acciones de desgobierno, ya no sólo institucional sino de su propia corporeidad, diríamos que la ciudad se convierte o corre el riesgo de convertirse en un espacio sólo de uso, dejando a un lado las acciones que fortalecen los sentimientos y pensamientos de compromiso, lealtad, respeto y esperanza; en la medida que los representantes populares desdeñan las acciones que debieran realizar, lleva a los habitantes a generar también, actos de abandono y desgobierno; se da una transición de cuerpos de la ciudad –ciudadanos- y pasan a ser una especie de extranjeros o simples pasajeros de este espacio, de esta ciudad.
Lo paradójico de esta situación es que en la mayoría de los casos estos habitantes ni tienen los recursos, tanto económicos como sociales y políticos, para dejar esta zona de desesperanza e inseguridad; cayendo en el círculo vicioso de las aves de rapiña: revolotear alrededor del cadáver putrefacto, a sabiendas de que es ella misma un cuerpo que luego estará pútrido. Tal es el caso de aquellos que tienen grandes recursos económicos y de aquellos que andan en busca de ellos, a costa de las transgresiones que sean; por supuesto que esos privilegiados económicos llevan una enorme ventaja respecto a la mayoría: pueden cambiar de residencia con suma facilidad, si el territorio no da para más, basta con emigrar.
Retomando la idea inicial: pensar la ciudad, sentirla. Los cuerpos ciudadanos en verdad que tienen en su haber una serie de amplias posibilidades, como punto inicial: basta con pensar diferente, sólo que pensar y sentir de forma diferente implica acciones distintas; lo digo no únicamente de forma idílica sino como una realidad que se ha visualizado en otros espacios; en la medida que nos autogobernemos, en ese grado podremos exigir un mejor gobierno para la ciudad. En tanto que dejemos al lobo suelto en el corral, el rebaño se verá medrado, en esa medida las ovejas empezarán a aullar, aunque sin garras y sin colmillos, pero bajo el influjo del cencerro que las lleva ordenadamente al sacrificio. ¿Cómo cambiar a la ciudad? Pensar de manera diferente y sentir no solo con el corazón, es una buena forma de iniciar cambios, sentir y pensar desde otras perspectivas permitirá a su vez acciones diferentes. ¿Ideal? Tal vez; ¿sencillo? Tampoco; pero realizable. Nos encontramos en el punto en que podemos virar y evitar que el grueso de la sociedad pierda su razón de ser, un conjunto de cuerpos-ciudadanos sin nada que perder es mucho más peligroso que uno pensante.
viernes, 30 de enero de 2009

José Roberto Hernández Fuentes.
En la actualidad, todas las naciones del mundo pasan por momentos realmente complicados y hostiles a causa de lo que se denomina crisis mundial. Los indicadores económicos enaltecen la preocupación y el desasosiego de los gobiernos y la sociedad civil cuya prospectiva no es nada alentadora, las predicciones auguran desempleo y crecimiento de la pobreza y el presente se vive entre la incertidumbre y la frustración.
Se han generado algunas reacciones en diversas partes del mundo, que van desde un comportamiento colectivo que protesta por mayor seguridad económica por parte del Estado -en Francia por ejemplo- hasta lamentables actos individuales que por la desesperación, el desconcierto y la poca o nula certeza de lo que vendrá en el futuro deciden quitarse la vida y en algunos casos más radicales hacerlo de forma conjunta con los familiares más cercanos -en Estados Unidos se han dado ya varias situaciones de éste tipo- siendo éstos, episodios trágicos de este dramático acontecer mundial.
En el caso específico de México, el gobierno a través de los medios de comunicación que monopolizan este sector -Televisa y TvAzteca- ha emitido un mensaje que pretende dar aliento a los millones de mexicanos económicamente activos, para que no “declinen” en tiempos de inestabilidad y debilitamiento del sistema financiero mundial, que hoy nos encontramos con mucho mayor capacidad de respuesta para enfrentar esta inevitable situación, que continuemos trabajando, que continuemos soportando. Sin embargo, existen otras problemáticas que se agudizan aún más por motivo de esta crisis mundial. El país atraviesa por un crudo momento de desorden social y político, en donde el gobierno se enfrenta frontalmente contra la delincuencia organizada -el narcotráfico principalmente- produciendo un clima de pánico y psicosis en la sociedad. Esta situación es aprovechada por grupos delictivos que se kamuflagean con este penoso fenómeno, cometiendo atrocidades que incrementan el terror citadino y la desconfianza entre los conciudadanos, tal es el caso de los secuestradores y los extorsionadores, por mencionar algunos. Y aún así, el Estado nos pide cohesión, solidaridad y compromiso, a sabiendas de que no existen las condiciones para tales actitudes sociales.
México tuvo el infortunio de tener que afrontar esta problemática mundial de causa económica pero de consecuencia multidimensional, al mismo tiempo que enfrenta la grave problemática nacional, lo cual hace más complicado el panorama y más enigmático el acontecer nacional. Se habla, se dice, se explica, se discierne, se crítica, se opina, se calla, se soporta, se tolera, pero nunca se propone, nunca se tiene una respuesta clara, no se delimita el camino a seguir para encontrar la salida de la penumbrosa situación en la que nos encontramos. Los grupos políticos discrepan en lugar de acordar, los intelectuales interpretan, descifran causas y consecuencias más no soluciones y respuestas, la sociedad no reacciona ni se le ven indicios de reacción, pareciendo indiferente ante la realidad que le invade, y a una buena parte de la joven generación mexicana parece no importarle nada, pues la ceguera del consumismo y la saciedad del placer les impide observar la atrofia social, e interpretar todo bajo el estigma del egoísmo y la otredad, sin compromiso ni responsabilidad. Es en este contexto en el que parece muy difícil encontrar respuestas certeras que nos conduzcan a todos por las vías de la paz y la estabilidad. Propuestas hay muchas, pero demasiado superficiales y sin llegar a arrancar el problema de fondo, pues no se sabe cómo lograrlo.
¿Cómo? es la pregunta que nos hacemos hoy en día, pues los ¿qué? y los ¿por qué? ya los conocemos, lo sabemos. ¿Cómo? es el reto, es la búsqueda, es la actitud. El médico sabe cómo curar, el ingeniero sabe cómo construir, el contador sabe cómo administrar, el abogado sabe cómo defender, el matemático sabe cómo resolver una ecuación, pero el sociólogo, el psicólogo, el antropólogo, el historiador, el politólogo, el economista, el pedagogo, el filósofo… ¿saben cómo resolver los problemas de las sociedades, de la humanidad?... o sólo saben explicarlos. Ese es el reto, pasar de la explicación a la solución, del discurso a la praxis, el dejar de hablar y el ponernos a actuar, delimitar los caminos que nos devuelvan la esencia humana en medio de la diversidad, pero…¿cómo? he ahí el trabajo pragmático de los científicos sociales.
Todo esto, mientras un individuo tira un bote de aluminio en plena calle cuando a su lado se encuentra un recipiente para depositar la basura, y un helicóptero del ejército mexicano pasa a escasos metros de la azotea de mi casa, haciéndome sentir una extraña sensación.
jueves, 8 de enero de 2009

Un punto de vista sobre el feminismo y la igualdad de género.
El joven de aspecto robusto, moreno y de poco cabello dijo: "Quiero que para mañana mismo te pintes el pelo de color negro y me acompañes a la fiesta, ahorita vamos a la tienda y te compro los tintes, ok". Su pareja sentimental, una joven mujer rubia, reaccionó un tanto sorprendida y lo único que contesto en tono sumiso e interrogativo fue "¿negro?...bueno." Estas palabras -que escuche hoy, en una larga fila de personas que se disponían a pagar una couta por la prestación de un servicio- fueron las que me llevaron a hacer una reflexión.
Prácticamente al inicio de la recta final de la primera década del siglo XXI, con la abrumadora llegada de nuevas tendencias culturales apoyadas en la gobalización de la información, con la modernidad sobrepasada por lo que algunos llaman posmodernidad, continuamos observando comportamientos tradicionales que se suponía habían sidos superados o al menos ya no aceptados sin una reflexividad de por medio.
Este corto dialogo -con el que inicio el escrito- entablado entre estas dos personas de distinto género, me puso a pensar sobre los verdaderos alcances que ha tenido el movimiento feminista en el largo tiempo en que se ha hecho presente. Al mismo tiempo, me pregunte si el feminismo ¿a logrado cautivar a todas las mujeres por igual? o ¿continúan muchas de ellas en la comodidad sumisa de la tradición en éste sentido? El observar y escuchar actitudes como la que comento, deja mucho que pensar sobre la cuestión de la igualdad de género y sus avances reales.
Podríamos decir sin ningún problema, que la nueva postura de las féminas en la época actual es mucho más independiente y liberal, que ha dejado atrás todas esas ataduras tradicionales que la sometían al dominio del hombre sin reacción alguna. Sin embargo, esto no es así, al menos no del todo, pues continuamos observando comportamientos que reflejan el mantenimiento de una dinámica interactiva entre hombres y mujeres donde éstas últimas siguen ocupando un lugar secundario y sumiso en la toma de decisiones, inclusive de decisiones que corresponden únicamente a ellas, como se observa en el ejemplo que planteó al comienzo.
- En las instituciones educativas de cualquier nivel, la cuestión de la igualdad de género se aborda de una forma muy somera, quizá demasiado teórica y poco práctica. Esto puede llevar a una baja reflexión y por lo tanto una escaza comprensión de la situación, manteniendo ciertos patrones culturales tradicionales. Aunado a que muchas de las mujeres y hombres, sobre todo en países emergentes como el nuestro, no tienen acceso a la educación y por lo tanto quedan rezagados de las nuevas manifestaciones culturales y sus implicaciones en el mundo, continuando ubicados en el arraigo de la tradición. Es necesario entonces, que se cuente con la oportunidad de acceder al nuevo mundo a través de las instituciones de enseñanza y promover en ellos una mucho mayor reflexividad social -como diría Anthony Giddens- y que desde temprana edad comienzen a identificarse como iguales en cuanto a su capacidades físicas y mentales. Promover en este contexto, una cultura de equidad, respeto y tolerancia hacia la diferencia sexual, asimismo como de aceptación a esta condición natural.
- La posible tensión generacional que estas nuevas tendencias culturales producen en las sociedades contemporáneas, conlleva una resistencia por parte de la tradición a un posible cambio o erradicación. Para las generaciones anteriores a los jóvenes de hoy, les resulta complicado adoptar los nuevos requisitos que exige la actual dinámica cultural, pues en ellos las imposiciones tradicionales que adquirieron en su temporalidad juvenil a través de la socialización llevada a cabo en la familia y en la escuela principalmente, constituían un estado de cosas a las cuales era prácticamente imposible contrarrestar, quizá por el costo, o bien, por la indiferencia causada por la costumbre. Por tal motivo este es un punto en el que considero existen ciertas dificultades para el encarrilamiento positivo de la teoría feminista, ya que la juventud actual tiene que enfrentar dos realidades distintas, la de hoy, que pertenece a ellos y que presenta nuevas modalidades socioculturales y la del ayer que se encuentra en casa y con la tradición presente en los lazos de parentesco más próximos.
Estos dos puntos -sin descartar otros- nos ofrecen la posibilidad de comprender en primer lugar la resistencia que algunos elementos tradicionales ejercen frente a la posibilidad de su desapego a la nueva realidad social, y por otro lado, también nos permite darnos una idea del ¿por qué? del mantenimiento de ciertos comportamientos que se pretendía o pretende cambiar, siguen hoy en pleno siglo XXI manifestándose con cierta regularidad. Es obvio lo que en éste caso la experiencia cotidiana me quizo decir: El feminismo en general no debe descansar en el confort de sus éxitos, pues su más fuerte enemigo, la tradición, continúa haciéndose presente en las vidas de algunas mujeres.
Por último, tenemos que recordar que la lucha por la igualdad de género no sólo corresponde a las mujeres en general, sino a los hombres, sobre todo a aquellos que les toco vivir esta época, pues nosotros también somos parte activa y directa de esa loable batalla.
domingo, 4 de enero de 2009
José Roberto Hernández Fuentes
